Me inscribí a una carrera de gravel que recorría el Valle del Cachapoal por caminos de tierra y ripio. Fueron centros de competidores, incluyendo ciclistas profesionales, divididos en dos categorías: 60 y 90 kilómetros.
Naturalmente me inscribí a la categoría más larga. La ruta era increíble, y a pesar de haber sido unos días después de las grandes lluvias que hubieron, la tierra estaba compacta, y el barro le dio más emoción a la cosa.
Estuve entrenando varias semanas antes de la carrera, principalmente por rutas de tierra de la pre cordillera en Santiago, para prepararme en términos técnicos, los caminos eran de buena calidad, y salvo algunos tramos en la parte más remota donde era prácticamente pura piedra suelta, en realidad la ruta no tenía nada de técnica.
Para llegar a Machalí me fui en bus en la bicicleta, pagándole 5 luquitas al del bus, y renté una habitación más o menos cerca de la partida. La noche anterior pasé a cenar a un restaurant en Machalí, muy agradable todo. Al día siguiente de la carrera le dije a mi amigo Óscar que se viniera para Rancagua, y se vino en bus, subimos a Coya, bajamos y nos fuimos a Santiago pedaleando. Así que hice los 90 km de la carrera, y el otro día hice más de 100 para llegar a Santiago. Básicamente un fin de semana de entrenamiento para prepararme para la Brevet 300!








